y no hay manera

Y no hay manera de incomunicar, no hay forma de alejar de mi pensamiento, silenciar esto, no quiero dar media vuelta, quiero caminar por las mismos lugares, intentando imaginar en ellos senderos nada distintos a los que imaginaba contigo. Imposible es marcharme cuando sigues deslumbrando cada nuevo día, estos se amontonan de confusiones, dudas, de sin sentidos. Aún siguen las manecillas golpeando tan despacio, tan despacio, contando cada día 24 horas más, deseando que fueran de menos. Y no hay manera de incomunicar, no, estás x todas partes aunque en ninguna eres tú. Tu voz suena en el asiento de atrás del bus, y tiemblo, justo antes de coger las fuerzas suficientes y el aire necesario para girarme, sin aún haber pensado que contarte, que sonrisa improvisada mostrarte que oculte, y cuando por fin lo hago descubro que no eres tú, y es entonces cuando realmente apareces en mí, cuando se desvanece la ilusión de volver a verte. Tu imagen veo perpleja y me mantienen paralizada, cuando observo que a lo lejos tu figura se aleja y solo alcanzo a verte en otros andares torpes y otras sombras de otras vidas que no son las tuyas. Te miro, y sin querer ver te veo en otras miradas casuales de otros ojos de mirada profunda, y en esas pequeñas motas de tristeza que chispetean cuando sabes mirar dentro, pero no veo en ellas tu sonrisa precipicio en la que me perdí, porque ninguna es ella, en ninguna eres tú. Estás en todo lo que leo, en cada parrafo, en cualquier personaje te asemejas tanto, y el tiempo, ese es el que más habla de ti, me pregunto si callará algún día, si parará esto. El viento también habla de ti cuando todo está en silencio o simplemente no se donde ir y me dejo dirigir por él, siempre cuando camino sin rumbo me lleva a ti, a esos casuales cruces de caminos continuos, a pisar tan solo unos segundos antes que tú la tierra que tu también pisas, la vida a veces es un mismo camino, solo que con distintos tiempos o direcciones. También estás en mis torpezas, esas que me hacen chocar, encontrarme una otra vez con tantas cosas, volver a estar en lugares aún llenos de ti. Quizás es que por más que queramos no existe entre nosotros la incomunicación del olvido. Sara y.

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