sujetando las ganas

Hay días en los que antes de posar mis pies en el suelo ya estoy sujetándome las ganas, la necesidad de contarte, confesarte que ya no puedo más, rompe el silencio, háblame, necesito oír tu voz, acariciar tus palabras, saber que estás bien y que yo todavía no me he ido de ti, que sigo ahí al otro lado de tu miedo, siempre estaré ahí, esperando tu regreso, que vuelvas a ocupar el lugar que el destino quiso que tomaras en mi vida. Sara y.

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