Stoner de John Williams

STONER de John Wiiliam
Diría que este libro es todo un descubrimiento, el descubrimiento de una vocación, el descubrimiento de tener entre tus manos toda una gran obra literaria. No sé exactamente en qué página, en qué momento me descubrí respirando la vida de este grandioso personaje, leyendo y viviendo  a un mismo tiempo su vida con la mía, todo el tiempo su imagen en mi cabeza dando vueltas, sufriendo sus fracasos, disfrutando de sus pequeñas pero grandes triunfos.
Leer Stoner es una experiencia vital para todo lector que ame una obra redonda, sencilla y  amena. Una lectura donde no solo se encuentra una historia de vida sin dramas, sin ficción, que solo da sentido al sentir de lo cotidiano, esos momentos que dejan sin aliento también leyendo, pues al fin y al cabo leer es seguir viviendo, un poquito más allá que si no lo hicieras, justo uno de esos momentos entre otros muchos que destacaría es cuando lee este verso de William Shakespeare donde dice: “ esto percibes, lo que hace tu amor más fuerte, amar bien aquello que debes abandonar pronto”, ese instante que deja sin aire, que cambia la vida de un hombre, ese que deja la sala en silencio donde se transforma un hombre y se hace otro para sí mismo hasta entonces desconocido, donde nace la pasión de dura hasta el fin de una vida.
 Para mí Stone es un héroe de días cotidianos, esas personas que dan luz a los días que uno tras otro traen sombras, frio, silencio y soledad, pero en los que las letras le hacen olvidarse de ese vaivén de ausencias y distancias, de menosprecios que creo que nadie merece y duelen tanto leerlos, sentirlos, incluso te hace llorarlos.  
Sin duda al leer esta obra he sentido un respeto increíble a la literatura, a esa literatura que John Williams usa para engrandecer lo cotidiano, para hacer de cualquier vida toda una búsqueda constante del  ser en sí mismo, de esa paz interior que uno siente cuando siente que es algo para sí, aunque nadie se dé cuenta de su paso por el mundo, esa vida que solo se puede ser viendo la vida suceder, envejeciendo y absorbiendo a poquitos la riqueza de las cosas pequeñas, habla de amistad y de esas enemistades que nos suceden y nos persiguen haciendo que  nuestros días  a veces se tuerzan, habla de amor que nace y también del que se esfuma, pero en el que hay que permanecer sin más, porque si. También del amor cautivo y furtivo, ese amor que aparecen como un refugio, ese que la vida lleva a no ser nada, esa misma nada que le hace ser invisible, que lo hace desaparecer, una historia que nace ya con la pasión de la pérdida,  esa misma es la que les hace inconscientes ante sus mundos, creando uno propio en el que el techo de una pequeña habitación, donde permanecían ocultos de todos, miraban al techo y veían el cielo de sus vidas. Y es que hay amores que ni en la literatura se pueden explicar, hay que leerlos, vivirlos en las páginas de libros que como éste hablan del amor con mayúsculas, aunque éste solo haya durando relativamente instantes viendo lo que dura una vida en la que no has vuelto ni a rozarlo pero sientes la grandeza de haberlo vivido y eso mismo hace que no muera y permanezca por siempre.
Durante toda la narración caminamos juntos con su continuo sufrir, comprendemos su cobardía por no poder huir de lo que es la vida que le tocó, en la que su pasión y compromiso por lo que de verdad ama le lleva a vivir entre las tinieblas de un amor que parecía perfecto, pero que le hacía tan pequeño en su propio hogar, rechazado por quien se supone que le amaba y jamás le supo amar, un amor que llega a veces a hacerte odiar a esa mujer que le trata  como si no fuera absolutamente nada, esa misma que se aleja y aleja a esa bella Grace, negándole  con malévola intención el trato con su mayor regalo, su hija, sin duda relatos donde hay que dejar de leer y respirar profundo.
En toda la obra se abraza la paciencia, la esperanza, el conformismo, la desesperanza, la debilidad de quién a la vez es fuerte, la dignidad disfrazada de gestos grandes envueltos en silencio, envueltos en miradas ausentes, en distancia forzada que no sentida. Pero el mayor abrazo lo de la pasión a la literatura, esa que nunca muere, que nace, renace, se establece y se hace grande cada año, llegando a ser ese profesor no olvidado que dio su vida a las letras,  abrazado hasta el último instante de todo eso que le rodeo.
Y es que la vida sin duda fue, es y será Stoner, todo un huracán de emociones. Es ese viento que te devuelve a la realidad y te hace pensar que en vez de buscar tanto sentido hay que buscar las emociones que al fin y al cabo son las que alimentan una vida.
Sin duda es un libro en el que se emana la literatura de una enfermedad, el desamor.
Muy recomendable su lectura.

Sara y. 

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