sin final feliz

Hay veces que me pregunto si no sería mejor olvidarnos de todo ese rollo del final feliz. Porque un final feliz, por así decirlo, podría ser una despedida alegre, un tú por tu lado y yo por el mío, cada uno sigue su camino como si nada, y sin sufrimientos ni rencores. Un final feliz podría ser un apretón de manos y que te vaya bonito, una amable amistad, un rehacer la vida, un final feliz para cada uno, sí, un final sin guerra, un final tranquilo, pero un final.
Las verdaderas historias, las que merecen la pena, no tienen final en absoluto. Sara y. 

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