se acabo contar el tiempo.

Hace mucho que dejó de contar el tiempo, de dividirlo todo en porciones de vida, dejó de preocuparse por conocer con exactitud la fechas de los días, que semana era y en que año vivía, dejó de lado horas y minutos, no era por rebeldía, no era desinterés, sino todo lo contrario, quería dejar de contar la vida, de encuadrarla, quería atraparla, respirarla, calarse el alma, disfrutar los sinsentidos, sentir y tocarlo todo, hacer sin más, descubrir, descubrirse, vivir a un solo ritmo, el suyo. Así fue como un día dejó de esperar, de medir, de contar. Contar hacia atrás decía que la ponía melancólica, y para adelante la hacia imaginar un futuro incierto, que la agobiaba y la llenaba de inseguridad y de miedos x falta de control sobre ellos, y así, sin más un día dejó de contar y todo comenzó a ser y tener sentido. Y así fue como sus amaneceres comenzaron a empezar de cero. Sara y.

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