primeras oras del día

Despierto y por inercia me cambio al otro lado de la cama, arrastro mi cuerpo, siempre lo hago cuando te marchas, abrazo tu almohada e intento quedarme quiera sujetando el tiempo, recuperándolo, quedando en suspensión de y por segundos, y es en ese momento en el que apareces, porque siempre regresas, de mil formas diferentes, en mil detalles, porque lo cierto es que nunca se llega a desaparecer del todo, hay cosas que quedan, que marcan como el el olor de alguien en algo, ese que deja en las cosas cuando se marcha, cuando ya no está. 
Por qué vuelves y regresas, por qué vuelvo a querer tenerte, por qué será que a estas primeras horas del día te necesito tanto. Sara y.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *