Olor a café.

El sonido de la cafetera me desborda, el leve olor que llega poco a poco se hace intenso y va cambiando con su llegada el dibujo de mis labios. Mi intento por obviarlo es imposible, lucho por esquivarlo, no respirarlo, sacarlo, tambaleando mi cabeza de lado a lado como si pudiera caer de mi mente en uno de esos pequeños giros de mi cabeza todo un sentir. Su acercamiento va acelerando mi latir y poniendo en mi retina imágenes, destellos, esos que aún perduran. Tal vez debería marcharme y dejar todo aquí, pagar mi café e intentar dejarte en esta mesa, en este café, en este olor que duele tanto y de un golpe marcharme intentando mañana no tener otro día descafeinado de ti. Sara ct.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *