Ni una menos

Como sabéis aquellos que me conocéis bien mi apoyo en la lucha contra la violencia machista, que no de género, es diaria, constante y enérgica. Lucha que llevo a veces muy en silencio, y otras muchas no la puedo callar, me indigna, me siento mal cuando escucho y leo como día si y día también, aparecen noticias sobre la violación de derechos, de vidas de miles y miles de mujeres, por manos siempre de aquellos que prometieron cuidarlas y protegerlas.
Nadie parece entender nada, nadie parece frenar esto. Campañas de sensibilización, charlas, panfletos, anuncios, teléfonos gratuitos, ayuda social en centros especializados, asociaciones, movilizaciones, como la última del 7N en Madrid, de miles y miles de personas, parecen no hacer mella en aquellos que la causan, en esos que la usan, en esos que la utilizan, logrando con ello quizás ser cada día si se puede más mezquinos.
En su momento llegue a pensar que eran enfermos, pero hoy en día creo que son personas tan sumamente débiles que se valen de su fuerza para convertirse en nada, en polvo, en miserables, ya que el uso de ésta lo único que hace es daño. Siempre pienso, cómo pueden hacer daño a los que más quieren?¿, Esos, que a pesar de lo que les hacen los siguen protegiendo y ocultando del mundo. Maldito silencio el de esas miles y miles de mujeres y del de sus hijos, esos que sufren en silencio la impotencia de gritar, de salir corriendo dando un golpe que suene a un adiós definitivo a esa vida que las están robando.
Acabo de ver un vídeo en el que se grita, se implora, casi se pide de rodillas «basta ya», esa frase que duele ya escucharla, duele escribirla, y duele sentirla, como mujer, como persona, como ser humano. Qué nos está pasando?¿?¿, cómo se va a frenar esto?¿?¿.
Yo por mi parte no cesaré en mi pequeña gran lucha, que como mujer sufro en miles de momentos en mis cortos días que a veces dan mucho de sí, que como madre de un hijo varón tengo a mi cargo, y a pesar de su corta edad tengo que frenar muchas cosas, esas que ve fuera de casa, que le dicen, que ve en la televisión que apenas vemos por los miles de matices machistas que de ella se destacan, frases y anuncios, que me indignan, y que decir que las noticias, todos los santos días las mismas palabras: matar, morir, pegar, violar, maltratar… palabras que odio, que evito, que oculto para que no haga de ellas un soniquete habitual, para que no las interiorice como normales y cotidianas. Y aún así salen miles de frases una y otra vez que nos persiguen en esta batalla, que nos siguen etiquetando de diferentes, débiles, que nos clasifican con los mismos roles paternalistas, esos por los que tanto lucho.
Son, somos tantos los que ponen su empeño en que esto acabe, pero por lo que se ve nada es suficiente, nada.
Pensando pienso en que seguiré con mi pequeña lucha. Basta ya, y me uno a la campaña «ni una menos». Sara ct.

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