Naufrago

Cuando le cierras la puerta a alguien en realidad te la estás cerrando a ti, 
quedando naufrago en tu mar,
solitario en el universo del sentir,
limitando el camino que divisas por el que te marcaste ayer o marcaron las obligaciones.
Quedarás tras la puerta,
sujetando las ganas,
ahogando un latir.
Ciérrala, sujétala fuerte, apóyate en ella, pero quien te quiera insistirá e insistirá y tu puerta derribará, y en las noticias se podrá leer, naufrago encontrado vivo a punto de morir sumido en una vida ahogada. Sara  y. 

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