Nacer morir, morir nacer

Hoy mi hijo vino a mí llorando, porque las rosas que plantó, se estaban marchitando. No llores hijo, las flores nacen y mueren, una y otra vez. Mira, de está flor marchita, en unos días nacera otra, más grande, más bella, más perfecta. No llores hijo, la muerte da vida. Sara y.

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