Me rindo

No hay mayor rendición que una dulce declaración de intenciones, que no deje nada en el cajón de tu corazón, en el estante alto donde guardas los recuerdos y en esa pequeña caja escondida a todos donde guardas el tesoro más grande que posees y que te reconstruyo la vida, esa llena de pequeños secretos. No hay mayor placer que el de rendirse a uno mismo. Saract.

22 de junio 2015

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *