MÁSCARAS

MÁSCARAS

A veces busco un lugar en el que esconderme, me visto de cualquier manera, ando distinta, voy por sentido contrario al habitual, me paro cuando hay que seguir el paso, llego a los sitios a deshora para no cruzarme con nadie, me peino diferente, actuó improvisando con algún pequeño papel de alguien quien nunca fui.
Hay personas a las que no me gusta mostrarme, justo a las que no se muestran, aparentan 24 horas ser quien no son, y solo saben hablan de ellas sin respiro. También lo hago con los que no me caen bien o simplemente no me interesa que me conozcan.
Busco y encuentro entre las miles de mujeres que viven dentro de mí, una para cada momento, una para cada persona, la correcta siempre para lo que se exige en la sociedad ficticia en la que vivimos, del yo soy, yo tengo, porque cada persona te pide ser algo, ser alguien que a veces no eres capaz de ser. Y qué pasa si no quiero ser nada, si no quiero tener, qué pasa si soy diferente, pienso distinto y no vivo en y de apariencias.
A veces soy esa que poco se parece a mí, otras sin embargo soy la que se parece tanto, esa que prácticamente nadie conoce porque para muchos es más importante el tú que el yo, les da exactamente igual cómo yo sea y mucho menos cómo yo piense, es más importante para ellos hacer sentir al resto que son lo más, que todo lo pueden, que consiguieron ser algo que tú nunca serás, sin ni siquiera preguntarse si a ti se te pasó por la cabeza ser eso que ellos son.
Últimamente recojo mis máscaras, y parece ser el momento en el que más escondida estoy para el resto, que no para mí, y comienzo a ser entre otras muchas cosas feliz. Sara y.

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