Lo cierto es…

Lo cierto es que pensarte siempre va seguido de la necesidad de salir corriendo, significa verme en las afueras de todo, donde ya no hay luces, ni ruido y todo queda en ese silencio y calma final de una respiración entrecortada. 
Pensarte es conducir sin rumbo hacia ninguna parte, pero con la ruta marcada en el cielo por una fila de nubes que se van apagando kilómetro a kilómetro cubriendo todo de noche. 
Llegar a ti es como cruzarte de frente con ese otro coche que te avisa de que vas conduciendo sin luz y te pega un fogonazo de luces largas y logra más que avisarte encender los sentidos que sin saber porque dejaste apagados.
Pensarte siempre es llegar tarde a una cita en la que no se fijo hora, es apagar la luz del cielo y perderse caminando por ese sendero al que olvidaron darle un sentido, y acaba teniendo dos, el de ida y el de regreso hacia esa nada que acaba siendo tu todo.
Sin duda pensarte es llegar a esa calle cortada en la que siempre hay que dar la media vuelta.
Porque pensarte es … escapar de aquí, que no huir ti. Sara y.

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