la sutileza de la casualidad

Lo mejor de la vida no atiende a planes o programaciones. La mayoría de las veces basta con cerrar los ojos, dejarnos llevar, con permitir que las cosas sucedan por sí mismas, con la sutileza de la casualidad, con la apertura de quien es humilde y no espera nada, pero en verdad… lo espera todo. Sct.

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