IRENE

Ella no sabe todavía del amor, pero yo que sí confieso que la quiero más de lo que alcanza a imaginar todavía, aún no puedo explicárselo, solo hacérselo y decírselo de la una y mil formas diferentes que existen en esto en el arte del amar.
Ella que aún es algo callada me observa en silencio, y cuando no puede más se acerca sigilosa y me abraza por la espalda, me encanta cuando lo hace y cuando se queda quieta apretándome tan fuerte el corazón que lo único que me sale es corresponderla.
Tiene solo 7 años y la mirada más bonita teñida de ese azul grisáceo que jamás vi.
Ella es puro amor, me mira siempre en silencio mientras estoy trabajando, leyendo, escribiendo, cantando, bailando, cocinando, luchando,… viviendo, yo a ella también la observo, sobre todo el crecimiento de su alma, que a este paso se la va a salir del pecho.
Creo que al pensarla, al mirarla se me trasparenta todo lo que la quiero, y lo siento, pero si hay cosas incontrolables en la vida es el amor, es imposible esconderlo.
Ella siempre tan atenta a todo lo que hago que se le escapa sin querer la admiración, y a mí solo me sale admirarla también a ella por esa única forma de ser que tiene.
Apenas comienza a vivir y aún sin saber lo que significa amar lo conjuga mejor que nadie, amando con un presente que promete futuros.
Para ella, la regalo estás letras, y ahora que ya sabe leer puede además de mirarme por fuera leerme lo de dentro, esperando que también admire a esa otra que se esconde en los papeles en blanco, y solo pretende garabatear para pasar el rato y dejar por escrito entre otras cosas este amor tan grande que siento por ella. Sara y. 11 ENERO

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