Fin de año.
Bueno y después de mucho darle vueltas, ahí va mi último post de este mágico año 2014, digo mágico porque en todos y cada uno de sus días he aprendido tanto: A reírme de mí misma y también a llorar, a reconstruirme, a saber decir que si y que no, a dejarme llevar, a sentir, a romper con el miedo, a alejarme de cosas y de personas que no me dejaban crecer, a atraer a otras muchas que sin saber cómo y porqué ya estás dentro de mi corazón y jamás olvidaré, a darme cuenta que nunca se sabe lo suficiente y que cada una de las personas que pasan por mi vida me dejan algo de ellas, algunos dejan huellas profundas de esas que miras y sonríes y otras que son las pocas que te hacen pensar en lo bonito que hubiera sido si no se hubieran ido pero que en mi mente siguen vivas y las recuerdo con alegría, hay otras muchas, de las que ya me olvidé aunque su huella o cicatrices aún siguen en mi. Pero de esas también aprendí a no dar más de lo que se merecen y ha saber elegir mejor con quien si, y con quien no. También he aprendido a ponerme el traje de agua, para así hacer resbalar todo aquello que antes me traspasaba hasta el alma, y que si no es por este traje aún hoy me seguirían dañando, consecuencia de ser tan sensible, a ayudar y pedir ayuda, a cargarme de paciencia cuando la desesperación puede conmigo, a compartir soledades y alegrías, a dejar entrar a personas en mi pequeño pero fuerte corazón y ha dejar salir a otros muchos que ya no cabían en él, a compartir mis pensamientos hechos palabras, a aceptar y aceptarme, a mirar dentro de las personas y también a mirarme a mi misma, a aceptar que no a todo el mundo le puedo gustar y a gustarme yo un poquito más cada día, a retirarme a tiempo y a dejarme llevar por lo que mi corazón sienta, a perderme en mi y encontrarme en otra persona, a saber decir adiós y también hola, a aceptar fracasos y a aceptar retos, a abandonar sueños inalcanzables y a disfrutar de los logrados, a escuchar y ser escuchado, a hacer posible lo imposible, a caer y levantarme, a no mirar atrás y caminar con pie firme mirando siempre al frente, a tomar decisiones aceptando consecuencias, a abrazar y dejar que me abracen, a estar aquí para unos y ahí para otros, a enfermar de sueños, a pedir perdón y aceptarlos, a saber cuando acercarme a alguien y cuando alejarme, a perderme y encontrarme, a acabar y comenzar nuevos retos que me llenan de ilusión, a no darme nunca por vencida y luchar con todas mis fuerzas por conseguir aquello que me hace feliz, a ser fuerte y débil, a ser frágil y dura, a mantenerme fuerte por muy dura que sea la ventisca, a apreciar a esas personas que a cambio de nada me dan todo, a aprender a vivir en mis días de nubes grises y ver que en todos y cada uno de ellos siempre hay algo o alguien que los hace de color. Gracias por formar parte de mi año, por los que se quedan y por los que quizás se irán en este próximo que en unas horas comienza, gracias por hacerme ser quien soy y sobre todo quiero agradecer este año mágico a mi hijo del que estoy cada día más orgullosa y en el que veo que todos mis esfuerzos se ven en su cara de felicidad cuando me mira a los ojos. Te amo hijo.
Brindo desde aquí por todos vosotros, con algunos mi copa rozaré y con otros si ponéis atención oiréis vuestra copa con la mía brindar, todo está en no dejar de soñar.
Feliz Año 2015
Sara ct.