Eres

Desde que has llegado me has robado todo, pasado y presente. Has conseguido hacerme sentir débil, hiciste que el yo fuera detrás del tú. Que mis noches se hiciera días, que el valor del tiempo no tuviera importancia, estando juntos daba igual si día o noche, si lunes o domingo, me arrancaste de todos para ser solo tuya las 24 horas del día. Ni un minuto sin mirarnos, sin comunicarnos con nuestras sonrisas infinitas. Días de alegría tras alegría viéndote como crecías y como crecía yo contigo. Sentir que ya nunca estaré sola, que eres  mi mayor éxito y que con tu llegada mi vida cambio. Y es que llegaste en el momento adecuado y me enseñaste a amar y ser amada con la misma intensidad. Me regalaste la posibilidad de ver que tras esas nubes grises vendría un amanecer de luz y claridad. Me has enseñado tanto en estos años, siempre con tu infinita sonrisa, tan independiente y a la vez dependiente de mi. No imagino un día sin tus abrazos, tus miles de besos, sin esa sonrisa que arrancas desde el minuto uno en el que tus ojos se abren con mi buenos días cariño. Y es que no podré devolverte todo lo que me has dado, eres el regalo que jamás pensé recibir, has iluminado mi vida, la has cambiado completamente. Has logrado que vuelva la que un día se fue, la que se llevo sueños y esperanzas. Me has devuelto a la vida, me has deDesde que has llegado me has robado todo, pasado y presente. Has conseguido hacerme sentir débil, hiciste que el yo fuera detrás del tú. Que mis noches se hiciera días, que el valor del tiempo no tuviera importancia, estando juntos daba igual si día o noche, si lunes o domingo, me arrancaste de todos para ser solo tuya las 24 horas del día. Ni un minuto sin mirarnos, sin comunicarnos con nuestras sonrisas infinitas. Días de alegría tras alegría viéndote como crecías y como crecía yo contigo. Sentir que ya nunca estaré sola, que eres  mi mayor éxito y que con tu llegada mi vida cambio. Y es que llegaste en el momento adecuado y me enseñaste a amar y ser amada con la misma intensidad. Me regalaste la posibilidad de ver que tras esas nubes grises vendría un amanecer de luz y claridad. Me has enseñado tanto en estos años, siempre con tu infinita sonrisa, tan independiente y a la vez dependiente de mi. No imagino un día sin tus abrazos, tus miles de besos, sin esa sonrisa que arrancas desde el minuto uno en el que tus ojos se abren con mi buenos días cariño. Y es que no podré devolverte todo lo que me has dado, eres el regalo que jamás pensé recibir, has iluminado mi vida, la has cambiado completamente. Has logrado que vuelva la que un día se fue, la que se llevo sueños y esperanzas. Me has devuelto a la vida, me has devuelto los sueños, la energía por luchar por un nosotros. He vuelto a mirar muy adentro de mí y me he encontrado de nuevo. A vuelto la  luchadora, entregada, soñadora,  emocional, la pasional y alocada que era antes, eso sí más sabia de lo que era, pero igual de volátil, sensible y moldeable que era antes. Adaptándome a cada nuevo amanecer, adaptando  mi caminar al camino. Ha vuelto la que no perdía detalle de nada y lo quería vivir todo sin dejarse nada, la solitaria y silenciosa, la que se dejaba llevar por lo que sentía su corazón, la que daba oportunidad a sus días de poder equivocarse y no ser perfecta, la que le encantaba leer y escribir a todas horas por cualquier rincón. Vuelvo de nuevo a querer más de la vida, a exigirme menos cada mañana. Sonriendo en cada nuevo día esperando acostarme con una sonrisa mayor, creyendo que cada pequeño paso dado es uno menos por dar para conseguir la meta. Esa que no logro visualizar pues mi meta no tiene ni un camino marcado, ni un final, solo sé que en esa meta hay una pancarta enorme en la que pone:  felicidad. Sujeta en lo más alto del cielo por dos nubes grises que sé que siempre me acompañaran. Porque no hay luz sin oscuridad ni soledad sin compañía.  Dedicado a la luz de mis días y mis noches, a mi hijo, mi maestro. Que el día que nació me devolvió a la vida.
vuelto los sueños, la energía por luchar por un nosotros. He vuelto a mirar muy adentro de mí y me he encontrado de nuevo. A vuelto la  luchadora, entregada, soñadora,  emocional, la pasional y alocada que era antes, eso sí más sabia de lo que era, pero igual de volátil, sensible y moldeable que era antes. Adaptándome a cada nuevo amanecer, adaptando  mi caminar al camino. Ha vuelto la que no perdía detalle de nada y lo quería vivir todo sin dejarse nada, la solitaria y silenciosa, la que se dejaba llevar por lo que sentía su corazón, la que daba oportunidad a sus días de poder equivocarse y no ser perfecta, la que le encantaba leer y escribir a todas horas por cualquier rincón. Vuelvo de nuevo a querer más de la vida, a exigirme menos cada mañana. Sonriendo en cada nuevo día esperando acostarme con una sonrisa mayor, creyendo que cada pequeño paso dado es uno menos por dar para conseguir la meta. Esa que no logro visualizar pues mi meta no tiene ni un camino marcado, ni un final, solo sé que en esa meta hay una pancarta enorme en la que pone:  felicidad. Sujeta en lo más alto del cielo por dos nubes grises que sé que siempre me acompañaran. Porque no hay luz sin oscuridad ni soledad sin compañía.  Dedicado a la luz de mis días y mis noches, a mi hijo, mi maestro. Que el día que nació me devolvió a la vida.

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Eres

Desde que has llegado me has robado todo, pasado y presente. Has conseguido hacerme sentir débil, hiciste que el yo fuera detrás del tú. Que mis noches se hiciera días, que el valor del tiempo no tuviera importancia, estando juntos daba igual si día o noche, si lunes o domingo, me arrancaste de todos para ser solo tuya las 24 horas del día. Ni un minuto sin mirarnos, sin comunicarnos con nuestras sonrisas infinitas. Días de alegría tras alegría viéndote como crecías y como crecía yo contigo. Sentir que ya nunca estaré sola, que eres  mi mayor éxito y que con tu llegada mi vida cambio. Y es que llegaste en el momento adecuado y me enseñaste a amar y ser amada con la misma intensidad. Me regalaste la posibilidad de ver que tras esas nubes grises vendría un amanecer de luz y claridad. Me has enseñado tanto en estos años, siempre con tu infinita sonrisa, tan independiente y a la vez dependiente de mi. No imagino un día sin tus abrazos, tus miles de besos, sin esa sonrisa que arrancas desde el minuto uno en el que tus ojos se abren con mi buenos días cariño. Y es que no podré devolverte todo lo que me has dado, eres el regalo que jamás pensé recibir, has iluminado mi vida, la has cambiado completamente. Has logrado que vuelva la que un día se fue, la que se llevo sueños y esperanzas. Me has devuelto a la vida, me has deDesde que has llegado me has robado todo, pasado y presente. Has conseguido hacerme sentir débil, hiciste que el yo fuera detrás del tú. Que mis noches se hiciera días, que el valor del tiempo no tuviera importancia, estando juntos daba igual si día o noche, si lunes o domingo, me arrancaste de todos para ser solo tuya las 24 horas del día. Ni un minuto sin mirarnos, sin comunicarnos con nuestras sonrisas infinitas. Días de alegría tras alegría viéndote como crecías y como crecía yo contigo. Sentir que ya nunca estaré sola, que eres  mi mayor éxito y que con tu llegada mi vida cambio. Y es que llegaste en el momento adecuado y me enseñaste a amar y ser amada con la misma intensidad. Me regalaste la posibilidad de ver que tras esas nubes grises vendría un amanecer de luz y claridad. Me has enseñado tanto en estos años, siempre con tu infinita sonrisa, tan independiente y a la vez dependiente de mi. No imagino un día sin tus abrazos, tus miles de besos, sin esa sonrisa que arrancas desde el minuto uno en el que tus ojos se abren con mi buenos días cariño. Y es que no podré devolverte todo lo que me has dado, eres el regalo que jamás pensé recibir, has iluminado mi vida, la has cambiado completamente. Has logrado que vuelva la que un día se fue, la que se llevo sueños y esperanzas. Me has devuelto a la vida, me has devuelto los sueños, la energía por luchar por un nosotros. He vuelto a mirar muy adentro de mí y me he encontrado de nuevo. A vuelto la  luchadora, entregada, soñadora,  emocional, la pasional y alocada que era antes, eso sí más sabia de lo que era, pero igual de volátil, sensible y moldeable que era antes. Adaptándome a cada nuevo amanecer, adaptando  mi caminar al camino. Ha vuelto la que no perdía detalle de nada y lo quería vivir todo sin dejarse nada, la solitaria y silenciosa, la que se dejaba llevar por lo que sentía su corazón, la que daba oportunidad a sus días de poder equivocarse y no ser perfecta, la que le encantaba leer y escribir a todas horas por cualquier rincón. Vuelvo de nuevo a querer más de la vida, a exigirme menos cada mañana. Sonriendo en cada nuevo día esperando acostarme con una sonrisa mayor, creyendo que cada pequeño paso dado es uno menos por dar para conseguir la meta. Esa que no logro visualizar pues mi meta no tiene ni un camino marcado, ni un final, solo sé que en esa meta hay una pancarta enorme en la que pone:  felicidad. Sujeta en lo más alto del cielo por dos nubes grises que sé que siempre me acompañaran. Porque no hay luz sin oscuridad ni soledad sin compañía.  Dedicado a la luz de mis días y mis noches, a mi hijo, mi maestro. Que el día que nació me devolvió a la vida.
vuelto los sueños, la energía por luchar por un nosotros. He vuelto a mirar muy adentro de mí y me he encontrado de nuevo. A vuelto la  luchadora, entregada, soñadora,  emocional, la pasional y alocada que era antes, eso sí más sabia de lo que era, pero igual de volátil, sensible y moldeable que era antes. Adaptándome a cada nuevo amanecer, adaptando  mi caminar al camino. Ha vuelto la que no perdía detalle de nada y lo quería vivir todo sin dejarse nada, la solitaria y silenciosa, la que se dejaba llevar por lo que sentía su corazón, la que daba oportunidad a sus días de poder equivocarse y no ser perfecta, la que le encantaba leer y escribir a todas horas por cualquier rincón. Vuelvo de nuevo a querer más de la vida, a exigirme menos cada mañana. Sonriendo en cada nuevo día esperando acostarme con una sonrisa mayor, creyendo que cada pequeño paso dado es uno menos por dar para conseguir la meta. Esa que no logro visualizar pues mi meta no tiene ni un camino marcado, ni un final, solo sé que en esa meta hay una pancarta enorme en la que pone:  felicidad. Sujeta en lo más alto del cielo por dos nubes grises que sé que siempre me acompañaran. Porque no hay luz sin oscuridad ni soledad sin compañía.  Dedicado a la luz de mis días y mis noches, a mi hijo, mi maestro. Que el día que nació me devolvió a la vida.

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