Era negra

ERA NEGRA.
En aquella oscuridad posó su mano en mi cintura y yo cerré los ojos logrando la fuerza suficiente para quedar frente a frente, a tan solo un suspiro arrastré mi boca junto a la suya antes de que nos arrepintiéramos. Lejos de la excitación cada caricia sobre su piel era una plegaria escuchada en el cielo. El siguió besándome y yo, yo solo supe quitarle la blusa, arrancarle las ganas a sus pantalones. Entonces abrí los ojos, recuperé el aliento y vi que mi ropa interior tirada por el suelo era negra. Sara y.

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