El amor

El amor te enseña que no posees nada, es humilde.
Llega cuando quiere y de la misma manera se va, es caprichoso.
Si lo andas buscando no lo encuentras por ningún lado, es travieso; y cuando estas a punto de rendirte de hacer como si no existiera éste llega y te penetra con una sola mirada, es conquistador.
Se cree el sentimiento más importante y se inmiscuye en los asuntos de su amiga amistad; no le interesa si el resultado será bueno o malo de eso, según dicen, se encarga el tiempo, es soberbio.
Se arregla todos los días y si por algún motivo no lo llega hacer suele ocurrir una catástrofe, destruye todo y no repara en nada, ni siquiera en su más valioso tesoro; una cajita llena de recuerdos a la que él mismo ha llamado corazón, es vanidoso.
Casi siempre es optimista y si lo llegan a rechazar suele intentarlo de nuevo, es paciente y un poco terco.
Tiene preferencia por los amores que visten con prendas rotas, ajenas; le gusta la moda y por eso no pueden faltar en su closet las prendas con forma de caparazón indestructible, es propenso.
Le gusta el café con azúcar y el té de ajenjo, le fascinan los chocolates y también los dulces de tamarindo. Sabe que mucho dulce empalaga y que hay cosas que escaldan la lengua. Es mejor tener un buen sabor, uno que pueda ser adictivo y que cualquier persona lo quiera probar, por eso al último a decidido ser agridulce…

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