Disfraz de valiente

Y cada mañana lo mismo, disfraz de valiente, sonrisa ensayada, aparentemente perfecta. Arranco mi coche, No sin antes dejar una mirada perdida en el retrovisor, no a mi misma, sino a mis pesares. Y meto la marcha, y piso con fuerza, y pienso… no hay mal que por bien no venga, y subo el volumen al 20, para no dejar espacio en mi mente, para pensar nada y por fin sonreír plácidamente . Sara y.

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