Cosiendo la luna

Estoy cosiendo la luna, esa maravillosa luna tan cambiante como yo, unos días llena, otros creciente o menguante pero que en todas sus formas es la única que ilumina mis noches y me trae con ella la vida.
Ella le suma horas a mis días, me deja tiempo para poder estar a solas, con ella, conmigo. Me invita en cada nueva cita a leer, pensar, reflexionar, descansar, dejar mi mente en blanco, a soñar despierta y sobre todo me ayuda a desarrollar mi gran pasión, escribir.
Ella es la culpable de todo, mi compañera y amiga, la que no falla ni una sola noche a mi lado y me ofrece a cada caída del sol su compañía. Amiga de soledad, tristeza y melancolía. Con ella sueño despierta y dormida, y me trae en todos ellos caricias perdidas, amores imposibles, personas ya muy distantes que quizás ya no volveré a ver y me trae el dulce pero doloroso olor a despedida.
La llevo cosiendo un tiempo y en ella lo guardo todo, lo que pienso y lo que siento. Es la dueña de mis mayores secretos y por eso siempre será mi mejor amiga.
La coso un poquito cada noche, con un hilo muy frágil, fuerte para que no se escapen los sueños, para que no fluyan mis pensamientos. Cada atardecer espero nerviosa su inminente llegada, para susurrarla mis secretos y coserlos con el hilo de su silencio. Sara ct.

5 de <<julio 2015

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