AMBIENTACIÓN RELATO

AMBIENTACIÓN
Despertó, no sabía dónde estaba, que le había llevado allí, recordaba que el  camino de regreso solo dirigía a esa antigua mansión. Hubo un momento en el transcurso de su viaje, en el que todos los caminos bifurcados terminaron solo en uno, y sin duda tuvo que seguir por él, la dirección estaba clara, hacia la derecha el ocaso, un camino que parecía acabar entre los lejanos y oscuros árboles, hacia la izquierda la luz parecía dibujar la sombra de una vieja mansión.
Sin duda se había perdido en el tiempo en algún momento,  cómo quien mira por primera vez la caída del sol y  todo parece pararse, es lo que tiene permanecer perdido, rodeado de toda una abrumadora arboleda, en la que apenas sólo se podía mirar una dirección, la del horizonte. Llegado el momento, en el que tuvo que elegir entre las dos direcciones de ese único camino,  decidió dejarse invitar por aquel que le  ofrecía un rastro de luz. Todo invitaba a ir hacia esa dirección, como si esa fuera la indicada, la correcta, la que debía seguir, por lo consiguiente, esa fue la que tomó.
Debió permanecer ensimismado y aminorar la marcha en más de una ocasión y claro la noche   alcanzo su pasó, y la oscuridad absoluta llegó, justo cuando llegaba a la verja de aquella gigantesca mansión en la que sus puertas abiertas de par en par invitaban a pasar. Finalmente decidió esperar allí, hasta que se hiciera de nuevo día.
Mientras intentaba abrir sus ojos,  y poner el día en su sitio, el sonido de una leve lluvia que apenas escuchaba  se iba acercando poco a poco,  su olor llegaba hasta aquí, hasta lograr escuchar las gotas resbalando por todas partes, clip clip, clap, clap, señal de que las tejas ya habían dejado de hacer su función y muestra del absoluto abandono de todo lo que había a su alrededor.  Casi a una misma vez,  el sonido de un pajarito ayudo a abrir sus ojos, esta vez ya de par en par, y ponerse en pie, e ir hacia donde ese cantar sonaba.
 Todo allí era gris, hacía frio y el polvo lo cubría absolutamente todo. Atravesando la oscuridad  a la vez que el día iba iluminando las estancias, poco a poco, paso a paso. No quedo más que ir esquivando objetos rotos, desprendidos, caídos, obligando a saltar y dar zancadas grandes para no tropezar,  intentando con ello no hacer mucho ruido, y no asustarlo. Logró llegar hasta él,  tras pasar por un largo pasillo en el que la luz que amanecía a cada paso, le iba dando algo de color a los objetos que en él habían, apareciendo ante sí, objetos hasta ese momento apagados, casi traslucidos, invisibles hasta ese momento.

El sonido se paró, justo al llegar a lo que parecía una pequeña biblioteca, sus estanterías estaban vacías y todos sus libros estaban tirados, amontonados unos encima de otros, cubiertos por una gran capa de tiempo. El pajarito posaba sobre un viejo libro, el único que permanecía abierto. Y en ese instante la lluvia ceso, el pajarito desapareció,  quedando iluminado el viejo libro al que no pudo más que acercarse y comenzar a leer. Sara ct

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