Hoy se acabaron mis «solo los jueves», esos en los que he vivido tantas y tantas cosas. He conocido a MUJERES maravillosas, que me han hecho crecer como persona, sintiéndome unas veces igual a ellas y otras tan distinta, pero no con ello lejana, pues en cada cita cada una íbamos tejiendo una tela de araña, llena de una única pasión, y un solo fin, el de aprender y dejarnos llevar por el momento, con más ganas que tiempo, pero robando del tiempo ese día, esa hora y ese lugar para nuestro encuentro. He visto su crecimiento en cada cita, escuchando muy atenta cada texto, aprendiendo de todos, viviendo en ellos durante los minutos que duraba cada lectura, volando tan lejos o a veces tan dentro de ellas. Hemos sido aprendices de escritoras por un tiempo, que creo que jamás acabará, pues escribir es soñar y de soñar no se acaba nunca. He de decir que me siento orgullosa de su crecimiento, pues ha sido mucho. Aún recuerdo los primeros minutos de ese primer día, nuestras voces tímidas y entrecortadas leyendo ese primer texto de «me gusta, no me gusta». Jamás olvidaré ese texto que nos presento a todas y nos dio la bienvenida. Estábamos contentas y nerviosas a una misma vez, recuerdo también nuestras primeras miradas, la verdad es que tuve buenas sensaciones. Estábamos inquietas, esperando ver eso que todas y cada una de nosotras llevábamos dentro, eso que en cada texto, salia una y otra vez. Cada una única, con una historia de vida tan diferente, pero unidas por la misma pasión. Solo un día a la semana, «los jueves», bajo un mismo cuarto, todas nos hemos dejado llevar por nuestra guía, la creadora de todo, la que nos ha encendido el camino a las letras, y nos ha enseñado como solo ella sabe, a amarlas, a tocarlas, sentirlas, olerlas e incluso probarlas, y así poder saber por qué ella las ama. Las trata cómo si de un amante improvisado se tratarán. Las cuida, las mima, las engaña, inventando y creando cada día una palabra que se suma a otra, y que su conjunto deja como resultado un cuento acabado. Gracias a todas por compartir tantos momentos, jamás olvidaré mis «solo los jueves». Dedicado a: Cristina Serrano, mi profe, mi guía, mi luz. Paqui Silva G de León, mi amiga. Charo Tji, la sonrisa y voz más bonita que ví y escuché, mi descubrimiento. Teresa Hidalgo, labios rojos. Inna Diapova voz dulce, mundo mágico. Konsuelo Fernández Chicharro, la misteriosa chica de violeta, con sus descripciones perfectas. Aurora Belmonte Garcia Consuegra, naturaleza en estado puro, mar en calma. Soledad, mezcla de letra con música y un titulo singular. Mar, ese texto que nunca olvidaré, de ese paseo hacia el cementerio. Liliana, poeta, me falto tiempo para soñarte en tu mundo particular. Alicia, cada texto una nueva emoción, que se abrazaba a la risa y carcajada, siempre recordaré esa pequeña vivienda más horizontal que vertical en la que todo se desmorona como si de un efecto domino se tratase. Y acabó con mi bella y dulce Marisa y a su perrita, compañera de letras y alguna que otra pilleria bajo la mesa. jaja. Espero volver a encontraros, si el destino nos deja, caminando juntas por una misma línea de letras que nos abra la puerta de nuevo, a un nuevo «Un cuarto propio», más propio, más nuevo, más Cristina. Sara ct.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *