0 o 10?¿

«Diez es mejor que cero?¿»
Lo cierto es que llevo tiempo planteándome el valor de las cosas, la importancia de marcarlo todo de cero a diez.
En todo lo que hacemos siempre hay una puntuación, en un examen, en un evento con la simple ropa que te envuelve, en una entrevista por como te comportaste ante determinada pregunta algo personal que no supiste abordar y sinceramente solo supiste decir la verdad. Y es que la perfección nos rodea en todo. Cansados de ver cosas bellas, de ver como otros crecen y crecen en su vida, llegando a alcanzar eso que para ti sería lo perfecto. La meta a todo es ser el mejor, llegar el primero a todo, ocultar lo que sabes pues quizás eso te diferencie mañana, carreras por ser, por conseguir, por alcanzar la perfección. Ese lugar tan lejano para muchos que nunca podremos llegar a él, pues a cada paso, él también avanza, exigiendo un poquito más que ayer. 
La vida me ha enseñado muchas cosas, me he retado con ella muchas veces intentando llegar a poseer ese perfecto número 10 que cuesta tanto alcanzar, verlo en la puntuación de un examen te hace sentirte realmente bien, ser el centro de atención cuando llegas a un evento sintiendo que todos te miran, es la leche.Y sentir como eres admirada o aplaudida tras la realización de proyecto que para ti lo suponía todo, es lo mejor que te puede ocurrir, pero también cuando te sientes decaída y desanimada y llega alguien a abrazarte también puedes sentirte extraordinariamente bien, cuando necesitas hablarle a alguien y sabes que está ahí a miles de kilómetros de ti, intentando ayudarte simplemente con su escucha realmente puedes llegar a sentirte de diez. 
En mi búsqueda de la perfección aprendí que vale la pena perder el tiempo haciendo reír a carcajadas a mi hijo que teniendo la casa perfecta, aprendí que no hay que hacer aquello que no quieres, que hay que aceptar lo que nos pasa y saber poner punto y final a las cosas, a los sentimientos, a lo dañino. Aprendí que todo es posible si pones de tu parte, que nunca debes decir adiós que siempre es mejor un hasta luego, que mirando las cosas desde distintos ángulos puede que eso que para ti era un problema resulta que ha sido toda una solución. He aprendido que alejándome de lo que me hacía daño he conseguido respirar y olvidar, que tirar por la ventana aquello que no me dejaba crecer o simplemente ver más allá, ha sido lo mejor que he perdido. Aprendí que en soledad uno pude sentirse en compañía y que muchas veces te puedes sentir completamente solo estando rodeada de miles de personas, que no todo vale y que todos tenemos nuestra oportunidad. Aprendí que nada es de nadie, y que nada dura eternamente si no pones de tu parte en mantenerlo, que el camino es largo y que no debes encasillarte en nada, que has de seguir por donde tu corazón te marque, sin mirar atrás, simplemente dejándote llevar por su ritmo, ese que se acelera y te pone freno en alguna que otra ocasión. Aprendí que hay que rodearse de aquellos que hacen que tu corazón se aceleré y pintan sonrisas en tus labios sin motivo, ni por qués. Todas estas pequeñas cosas que me gustan tanto y me hacen ser realmente feliz es lo que me hace sentirme perfecta. 
He llegado a la conclusión de que las cosas son más bellas y tiene más valor cuando dentro de su imperfección tú puedes llegar a ver lo perfecto, puedes sentir orgullo de todo lo que has conseguido, de sentir que cuando llegas al corazón de alguien lo haces con la intención de quedarte o que el tiempo en el que viajéis juntos sea para dejar en esas personas un bello recuerdo de ti. Que la belleza de las cosas esta dentro, está en un simple intento, en ponerte a hacerlo sin pensar en si lo llegarás a conseguir algún día, sin pensar en cero o diez, sino siendo feliz en su proceso sea cual sea su cifra final. Sara ct. 30-05-2015

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Lo cierto es que llevo tiempo planteándome el valor de las cosas, la importancia de marcarlo todo de cero a diez.
En todo lo que hacemos siempre hay una puntuación, en un examen, en un evento con la simple ropa que te envuelve, en una entrevista por como te comportaste ante determinada pregunta algo personal que no supiste abordar y sinceramente solo supiste decir la verdad. Y es que la perfección nos rodea en todo. Cansados de ver cosas bellas, de ver como otros crecen y crecen en su vida, llegando a alcanzar eso que para ti sería lo perfecto. La meta a todo es ser el mejor, llegar el primero a todo, ocultar lo que sabes pues quizás eso te diferencie mañana, carreras por ser, por conseguir, por alcanzar la perfección. Ese lugar tan lejano para muchos que nunca podremos llegar a él, pues a cada paso, él también avanza, exigiendo un poquito más que ayer. 
La vida me ha enseñado muchas cosas, me he retado con ella muchas veces intentando llegar a poseer ese perfecto número 10 que cuesta tanto alcanzar, verlo en la puntuación de un examen te hace sentirte realmente bien, ser el centro de atención cuando llegas a un evento sintiendo que todos te miran, es la leche.Y sentir como eres admirada o aplaudida tras la realización de proyecto que para ti lo suponía todo, es lo mejor que te puede ocurrir, pero también cuando te sientes decaída y desanimada y llega alguien a abrazarte también puedes sentirte extraordinariamente bien, cuando necesitas hablarle a alguien y sabes que está ahí a miles de kilómetros de ti, intentando ayudarte simplemente con su escucha realmente puedes llegar a sentirte de diez. 
En mi búsqueda de la perfección aprendí que vale la pena perder el tiempo haciendo reír a carcajadas a mi hijo que teniendo la casa perfecta, aprendí que no hay que hacer aquello que no quieres, que hay que aceptar lo que nos pasa y saber poner punto y final a las cosas, a los sentimientos, a lo dañino. Aprendí que todo es posible si pones de tu parte, que nunca debes decir adiós que siempre es mejor un hasta luego, que mirando las cosas desde distintos ángulos puede que eso que para ti era un problema resulta que ha sido toda una solución. He aprendido que alejándome de lo que me hacía daño he conseguido respirar y olvidar, que tirar por la ventana aquello que no me dejaba crecer o simplemente ver más allá, ha sido lo mejor que he perdido. Aprendí que en soledad uno pude sentirse en compañía y que muchas veces te puedes sentir completamente solo estando rodeada de miles de personas, que no todo vale y que todos tenemos nuestra oportunidad. Aprendí que nada es de nadie, y que nada dura eternamente si no pones de tu parte en mantenerlo, que el camino es largo y que no debes encasillarte en nada, que has de seguir por donde tu corazón te marque, sin mirar atrás, simplemente dejándote llevar por su ritmo, ese que se acelera y te pone freno en alguna que otra ocasión. Aprendí que hay que rodearse de aquellos que hacen que tu corazón se aceleré y pintan sonrisas en tus labios sin motivo, ni por qués. Todas estas pequeñas cosas que me gustan tanto y me hacen ser realmente feliz es lo que me hace sentirme perfecta. 
He llegado a la conclusión de que las cosas son más bellas y tiene más valor cuando dentro de su imperfección tú puedes llegar a ver lo perfecto, puedes sentir orgullo de todo lo que has conseguido, de sentir que cuando llegas al corazón de alguien lo haces con la intención de quedarte o que el tiempo en el que viajéis juntos sea para dejar en esas personas un bello recuerdo de ti. Que la belleza de las cosas esta dentro, está en un simple intento, en ponerte a hacerlo sin pensar en si lo llegarás a conseguir algún día, sin pensar en cero o diez, sino siendo feliz en su proceso sea cual sea su cifra final. Sara ct. 30-05-2015

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